LA HISTORIA DEL BACHILLER DON ALONSO PÉREZ DE TRIGUEROS (c.1495-1562)

       El bachiller don Alonso Pérez, el Viejo, es antepasado directo de Paz Domínguez Quintanar (cfr linaje). Fue uno de los primeros conquistadores de la Armas concedidas por Carlos I de España al Bachiller Alonso Pérez de Trigueros, conquistador de la Nueva España, en Valladolid el 17 de febrero de 1537.Nueva España. Participó en la conquista de Tenochtitlán y fue uno de los primeros pobladores de la Ciudad de México.Nació en Trigeros, Valladolid, hacia 1495 y murió en la Ciudad de México en 1562. En 1537, Carlos V le concedió privilegio de armas por sus valerosas acciones en la conquista de Tenochtitlán. Transcribimos la Real Cédula tal como la recoge Villar Villamil en su Cedulario heráldico de conquistadores de Nueva España (IGNACIO VILLAR VILLAMIL, Cedulario heráldico de conquistadores de Nueva España, Secretaría de Educación Pública, Publicaciones del Museo Nacional, México 1933, Cédula nº 49).

       «Don Carlos y Doña Juana su madre, etc… Por cuanto por parte de vos el Bachiller Alonso Perez natural de la villa de Trigueros e barrio de la cibdad de Tenustitlan Mexico de la Nueva España que es en nuestras Yndias del mar Oceano nos fue fecha relacion que vos pasaste a la dicha Nueva España con Panfilo Narvaez a la conquistar e pacificar podra haber quince años poco mas o menos por su asesor en el armada de Diego Velazquez, lugarteniente de nuestro gobernador de la isla de Cuba ynvio a ella con el qual dicho Panfilo Narvaez desembarcaste en la dicha tierra y desde alli fuiste con D. Hernando Cortes que agora es Marques del Valle y le ayudastes a conquistar la dicha cibdad de Mexico con vuestras armas e caballo a tomar Un Cu grande que tenia ciento quatro escalones a manera de torre que estaba en el huchilovos peleando con los indios que en el estaban y que estando en dicho D. Hernando Cortes e ciertos españoles en la dicha cibdad cercados de los yndios en una noche saliendo por la calzada de Atacuba huyendo de los dichos indios por la mucha rpiesa que daban os echastes a nado por el agua de la dicha calzada y dexastes alli vuestro caballo e si no fuera por ciertos españoles que os acorrieron os mataran los dichos yndios e os hallastes ansi mismo en la guerra que los españoles tuvieron en el Pandotaba y en la conquista de la provincia de Tepeaca e Tescucuo y Guatina y que estando en esta provincia en unos campos salieron dos yndios armados con sus espadas e rodelas e fuistes con licencia de dicho D. Hernando Cortes vos y un francisco Bosnas y peleastes con uno de los yndios e le prendistes e truxistes asy preso al dicho Don Hernando Cortes. Y despues volvistes con el a poner cerco con vuestras armas e caballos e le ayudaste a ganar y que tambien os hallastes en la conquista de la provincia de Panuco e de otras provincias de la dicha Nueva España y reencuentros que con los yndios se tuvo donde gastastes mucha parte de vuestra hacienda e pusistes muchas veces vuestra persona a peligro de muerte e que despues que la primera audiencia real fue a la dicha tierra nos servistes en ella de nuestro fiscal y teneis en la dicha ciudad de Mexico vuestra mujer e casa poblada e nos suplicastes e pedistes por merced que en remuneracion de los dichos vuestros servicios vos mandasemos por armas un escudo hecho dos partes en la primera de la mano derecha un cu de plata sobre aguas azules e blancas en campo colorado e encima del una calzada sobre aguas y en la otra parte un tigre en salto en campo de oro e por orla cuatro cabezas de muerte con dos huesos en cada una en campo negro y en las cuatro esquinas de la dicha orla cinco hojas verdes en campo de oro. Por timble un yelmo cerrado con su rollo y dependencias e follajes de azul y oro y por devisa el dicho medio tigre o como la nuestra merced fuese, e nos acatando los dichos vuestros servicios e porque de vos e de ellos quede memoria, e vos e vuestros descendientes seays mas honrrados por la presente vos facemos merced e queremos y mandamos que podais traer y tener por vuestras armas conocidas las dichas armas de que de suso se hace mencion en vuestro escudo a tal como este según que aquí va figurado e pintado las quales vos damos por vuestras armas conocidas y queremos y es nuestra merced e voluntad que vos e vuestros hijos e descendientes dellos las ayais e tengais y podais traer poner en vuestros reposteros e casas e en los de cada uno de los dichos vuestros hijos e descendientes y en las otras partes y lugares que vos y ellos quisieredes e por bien tovieredes e por esta nuestra carta e por su traslado signado de escribano publico encargamos a Ylustrisimo Principe Don Felipe nuestro muy Caro e muy amado nieto e hijo e a los infantes, etc. Dada en la villa de Valladolid a 17 de Hebrero de 1537. -Yo el Rey.-Yo Juan de Samano Secretario de su Cesarea e Catolicas Majestades la fice escribir por mandado.-Beltrán y Carvajal-Bernal-Velazquez».

       Transcribimos a continuación lo que recoge, sobre este conquistador, GUILLERMO PORRAS MUÑÓZ, El gobierno de la Ciudad de México en el siglo XVI, UNAM, México 1982, pp. 386-388:

       "Persona docta, a quien tenía Cortés gran consideración" (Donantes de Carranza, p. 203), el bachiller don Alonso Pérez fuen natural de Trigueros [en Valladolid, Castilla la Vieja] e hijo de don Hernando de Trigueros y de doña Inés Sánchez. Llegó a la Nueva España con Pánfilo de Narváez, incorporándose al ejército de Cortés en Tepeaca (FRANCISCO A. DE ICAZA, Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores de Nueva España, vol. I, Imprenta de «el adelantado de Segovia», Madrid 1923, n. 63, Información del bachiller Alonso Pérez), y acompañándolo a Texcoco y en el recorrido que hizo por el actual Estado de Morelos, mientras se construían los bergantines para el ataque definitivo a la Ciudad (Bernal Díaz del Castillo relata este recorrido en el capítulo CXLV de su obra).

       En una de estas incursiones, los indios mataron dos mozos de espuelas de Cortés, lo cual se produjo una profunda tristeza. Llegados a Tacubaya estando sobre el cu de aquel pueblo, mirando hacia México, Hernán Cortés "suspiró con una muy gran tristeza, y alguno de sus acompañantes dijo:

En Tacuba está Cortés
con su escuadrón reforzado,
triste estaba y muy penoso,
triste y con gran cuidado,
una mano en la mejilla
y otra en el costado.

       Entonces, el bachiller don Alonso Pérez dijo al conquistador: "Señor capitán, no esté vuesa merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen suceder, y no se dirá por vuesa merced: 'Mira Nerón en Tarpeya a Roma cómo se ardía'", Cortés le contestó que nada se había ganado con las tantas veces que había enviado a pedir la paz a Tenochtitlán, "y sólo estaba triste en pensar en los grandes trabajos que tendrían para volverla a tomar (Ibid.).

       En la forzada huída de Tenochtitlán, el bachiller había perdido un caballo, pues "por la mucha priesa que daban, os echastes a nado por el agua de la dicha calzada [de Tacuba] y dexaste allí vuestro caballo" (Villar Villamil, Cedulario heráldido, núm. 49), e iba a perder otro en el embate final porque le quebraron una pata. El primero le había costado 400 pesos, así que su daño fue considerable (Icaza, loc. cit.).

       En el asedio de la Ciudad Pérez capturó a un indio que dió mucha y muy útil información a los españoles. El bachiller fue uno de los que escalaron los 104 escalones del cu de Tenochtitlán, ganando ese punto tan estratégico por su altura y su localización en el centro de la Ciudad, hazaña en la que murieron más de 600 hombres de guerra que lo defendían, pues sólo uno logró escapar (Ibid.). Estuvo también en las acciones de Pandotaba y Guatuna y en la campaña de Pánuco, por todo lo cual se le recompensó con un privilegio de armas. En la conquista se encontraron dieciséis miembros de su familia, entre tíos y primos (Icaza, loc. cit.).       

       El bachiller don Alonso Pérez tuvo la encomienda de Acamistlahuaca, cerca de Taxco, y la mitad de Tezontepec [en el Estado de Hidalgo, a 32 kilómetros al sur de Pachuca], en la comarca de México ("Suma de visitas", núms 37 y 554; "Relación de los pueblos de indios", p. 4). El 24 de mayo de 1524 le fue concedido un solar en la novísima Ciudad (Libro primero de Actas, p. 12; Álvarez Gasca, Lámina XI, señala el solar de la esquina noroeste de las hoy calles de Brasil y Donceles como "probablemente" del bachiller Alonso Pérez "antes de 1524"), y el 24 de enero siguiente "un pedazo de tierra que es junto a su huerta, en que dixo que había treynta e seys o treynta e syete pasos, contando que la labre" (Libro primero de Actas, p. 28), y fue anotado como vecino el 27 de octubre del mismo año (Ibid., p. 59). Después de ser alcalde ordinario en 1551, con don Alonso de Aguilar en el otro oficio de justicia, siguió en el cargo de la mesta en 1552, también con Aguilar (Ibid., p. 41, del 1 de enero de 1552).

       Desde mediados de 1525, el bachiller Pérez era letrado de la Ciudad, con un sueldo de 160 pesos de oro anuales (Libro primero de Actas, p. 50, del 28 de julio de 1525), oficio que ocupó con ciertas intermitencias hasta 1529 o el año siguiente (Ibid., p. 64, del 15 de diciembre de 1525, se le paga el primer tercio de su salario; p. 102, del 3 de agosto de 1526, se paga el salario por cuatro meses que sirvió; pp. 199-200, del 31 de enero de 1529, se le paga un tercio de salario). En tal calidad fue uno de los letrados que "más se afirmaron" por la legitimidad del gobierno del licenciado don Marcos de Aguilar (Paso y Toncoso, Epistolario, núm. 233, Relación de Bartolomé de Zárate, 1544). También defendió al conquistador Juan Cansino, cuando Cortés, ante las quejas de que había hecho su amante a una joven indígena llamada Culhua, lo sentenció a ser degollado (Dorantes de Carranza, p. 202-203). El bachiller logró que se conmutara la sentencia en destierro. Durante el gobierno de la primera Audiencia, Pérez actuó como fiscal del tribunal (Villar Villamil, loc. cit.). El 28 de enero de 1529, y en nombre de Nuño de Guzmán, don Alonso presentó una petición ante el alcalde de la ciudad don Francisco Verdugo, para hacer una información sobre la exportación de esclavos de la provincia de Pánuco (Zavala, "Núño de Guzmán").

       El bachiller tuvo ocho hijos y cinco hijas, de los cuales se conocen a don Alonso Pérez, alcalde de la ciudad en 1578, don Luis Pérez de Padilla, y don Cristóbal Pérez de Bocanegra (AGI, Patronato real, leg. 54, núm 7, ramo 1, Información de Francisco Montaño, difunto, a petición de sus hijas, 1586, en la que Luis y Cristóbal son testigos) [Cristóbal parece que, relamente, fue nieto suyo]. Además, don Alonso Pérez trajo de Castilla a un hermano suyo, con cinco hijas y dos hijos, gastando 800 pesos en su pasaje. Una de las hijas, doña Leonor Pérez, casó con el conquistador don Francisco Montaño, alférez de Pedro de Alvarado en la toma de Tenochtitlán, y tuvieron descendencia (Ibid.).

       Otros datos no recogidos por Guillermo Porras:

        Icaza (p. 39) dice que tenía una casa "con mucha costa, armas y cavallos, y dos españoles que ansi mismo los tienen para guardar su hazienda y sustentación de la tierra a los cuales da salario de dosientos pesos de minas".
        Más adelante, tuvo casas en la calle de Santo Domingo, sobre las cuales, el monasterio de la Concepción litigó con sus hijos en 1577. Se comenzó este pleito luego de expedir un edicto el 3 de noviembre de 1562 por el presidente y oidores de la Real Audiencia.
        Don Alonso había solicitado participar en la jornada de Jalisco, pero el virrey Mendoza lo hizo quedarse en México. Sin embargo ayudó a la expedición con 970 carneros.
        Don Alonso Pérez estuvo casado con doña Elvira Pérez Farfán. Hay que tener en cuenta que don Alonso Pérez el Viejo, también llegó con Narváez. Es probable que Elvira haya sido hermana de Pedro Sánchez Farfán, que estuvo casado con doña María de Estrada y con ella pobló Toluca, pero no tuvieron hijos. Por otra parte hubo un Dr. Pedro Farfán que fue oidor de la Real Audiencia entre 1582 y 1586 (PORRAS, G., El Gobierno de la Ciudad de México en el siglo XVI, UNAM, México 1982, pp. 57 y 186).
        Luis, Cristóbal y Andrés Farfán, naturales de Sevilla, estaban en Cuba en 1518 (Luis) y 1519 (Cristóbal y Andrés) y pasaron a Nueva España con Cortés (Luis pasó en 1519 y está en la lista de los muertos por indios) y con Narváez y después se unieron a Cortés (Cristóbal y Andrés).
        Don Alonso y doña Elvira tuvieron dos hijas en el monasterio de la Concepción, Ana e Inés Pérez de Trigueros. Otros hijos fueron: Pedro, Magdalena y Elvira Pérez de Trigueros (AGN, Bienes Nacionales, vol. 908, exp. 4).
        El bachiller Alonso Pérez falleció en el año de 1562.


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